16 de diciembre de 2015

Uzbekistán - Tashkent - Palacio Romanov - Mustaqillik Maydoni - Oliy Majlis - Monumento a la Independencia - Memorial de la Segunda Guerra Mundial - Monumento al Dolor de las Madres


Las dos madres

El hotel donde nos alojamos está muy bien situado, más o menos en lo que se puede considerar el centro de la ciudad (financiero y gubernamental), entre dos plazas principales, Mustaqillik Maydoni y Amir Timur Maydoni
Caminamos, siguiendo a Oyott, todavía no estamos ubicados a la perfección, en dirección norte y en una pequeña plaza ajardinada está el busto del primer Secretario del Partido Comunista de la República Socialista Soviética de Uzbekistán, Sharaf Rashídov, del que se cuenta que a la entrada del despacho colgó sus zapatos de campesino. Pero la historia implacable, si no se falsea en los libros y en las mentes, hace que Rashídov también sea conocido por un caso de falsificaciones estadísticas del cultivo de algodón, por las presiones recibidas desde Moscú y con las que consiguieron mayores ingresos para el estado uzbeko; caso en el que también estuvieron implicados el yerno y algunos allegados de Leonide Brézhnev, el entonces presidente de URSS. A pesar de este caso, Rashídov tiene una gran consideración en el país por su participación en el desarrollo de la república, con la construcción de varios conjuntos arquitectónicos y en la del metro de Tashkent (lo bueno por lo malo). 


Para estar en el centro de la ciudad, a nuestro alrededor calma y tranquilidad, tanto en las aceras -no hay paseantes, algunos turistas, más nacionales que internacionales-, como en la calzada -con muy poco tráfico-. Y las primeras sensaciones son que estaremos en Asia Central, pero que en esta ciudad, Asia no se encuentra, no esa Asia que siempre nos ha apasionado y desbordado al visitarla, esto es más Europa, y concretamente Rusia, aunque con sus toques particulares uzbekos.

Algo más adelante, el palacio Romanov (no se puede visitar), construido en 1891 por el Gran Duque Nikolai Konstantinovich, el príncipe Romanov, nieto del emperador Nicolás I, que fue exiliado a Tashkent en 1877 (no sé si por excesos o por traiciones) y llegó a ser muy popular en la comunidad local, abriendo la primera sala de cine, una panadería, construyendo canales de riego…

El palacio albergó el Museo de Arte de Uzbekistán, luego el Museo de Antigüedades y Joyería, y en la actualidad aloja la Reception House of the Foreigns Affairs of Uzbekistán, una sede para los asuntos exteriores del país. 


En la fachada destacan cuatro figuras: dos perros sobre las columnas que flanquean la puerta de entrada, y dos ciervos dorados a ambos lados de las escaleras de entrada. El príncipe Romanov era una gran aficionado a la caza y con estos detalles lo mostraba, incluso llegó a instalar una casa de fieras salvajes (así se llamaba antiguamente a los actuales zoos, y en el Retiro madrileño contamos con una), que abría los días de fiesta al público. Lástima no poder entrar a ver su interior, que se me antoja sumamente palaciego y suntuoso. 



Cruzamos la avenida Rashídov para llegar a la grandiosa Mustaqillik Maydoni, la plaza de la Independencia, antes llamada plaza Lenin, que se renombró en 1992 para despertar un espíritu nacionalista por parte del presidente Karimov, y que cuenta con un no menos grandioso arco de entrada. La plaza, de unas 12 ha de extensión, existe desde el siglo XVII, y desde entonces ha tenido diferentes remodelaciones hasta llegar al aspecto actual. En ella se celebran desfiles, como por ejemplo el 1 de septiembre, Día de la Independencia). 


El arco, Ezgulik Arch, consta de 16 columnas, ocho a cada lado, por los 16 años de independencia hasta la fecha de su construcción, y en su parte superior hay figuras de cigüeñas, símbolo de paz y tranquilidad. 



Sobre el arco central de entrada, tres cigüeñas entrelazadas sobre la bola del mundo en la que está representada la extensión geográfica de Uzbekistán. Según como las mires, las cigüeñas parecen estar representando una danza aérea muy ligera y suave. 


Vemos nuestros primeros mosaicos azulados en el arco, el mudo turquesa que encontraremos en Uzbekistán y que llenará nuestros ojos sin parar durante el viaje. 


Antes de pasar el arco, a nuestra izquierda, un estanque con tres fuentes con surtidores, y al fondo un edificio blanco que aloja el Ministerio de Economía


Detrás del edificio gubernamental, un edificio dorado, que parece que han pulido recientemente del brillo que rezuma, donde parece ser que se guarda la riqueza del país, así como los documentos importantes (un dato del que sería mejor contrastar su veracidad) aunque en otras fuentes he encontrado que aloja el Consejo de Ministros


A nuestra derecha, otro estanque con otras tres fuentes con surtidores. 


Al frente hacia la izquierda, el edificio del Senado, Oliy Majlis, construido en 2003 en mármol blanco, de un blanco luminoso y reluciente, más con este sol. El Senado se compone de 100 senadores, 84 elegidos en las urnas y 16 por el presidente de la República. Parece ser que la población llama al edificio la Casa Blanca, además de por su evidente color, por albergar el despacho del presidente de la República. 


Desde aquí, al estar más elevado el terreno, se tiene una mejor visión de la Galería de Arte Moderno, situada en la avenida Rashídov, y ahora podemos ver su cúpula (en el país de las cúpulas no podía faltar aquí). La galería fue abierta en el 2004, con una exhibición permanente de artistas uzbekos y además presenta exhibiciones rotantes de artistas extranjeros y otros eventos. La galería nació como colección del National Bank for Foreign Economic Activity of Uzbekistan, un proyecto del presidente Karimov, y cuando la sala de exposiciones del banco se quedó pequeña fue necesario buscar y construir el espacio adecuado.

Todavía no lo sabemos ni lo conocemos con profundidad, pero estamos teniendo nuestra primera visión de la arquitectura uzbeka, de sus raíces, ya que esta es una versión moderna de columnas, decoración, color y cúpulas. 


Hacia detrás también distinguimos otro edificio, ahora blanco con cristales azulados, que alberga un centro de negocios, Poytaht


Continuamos el paseo que sale desde el arco hacia delante. Con la independencia del país, se retiró el monumento en honor a Lenin para erigir el Monumento a la Independencia, donde de nuevo aparece un globo terráqueo con el perfil terrestre del país, al que posteriormente se le añadió la figura de una madre con un bebé, la Madre Patria con la nueva república independiente entre sus brazos (parece uno de los muñecos de moda, un reborn). 


Entre el globo y la figura de la madre, el escudo de Uzbekistán, que consta de la siguiente simbología: algodón a la izquierda, trigo a la derecha, en el centro un ave del paraíso, como símbolo de la suerte, y detrás el sol. Sobre el escudo los símbolos del Islam, la media luna y una estrella. 


Una cinta recorre el escudo por la zona del trigo y del algodón (cultivos básicos en el país que han aportado riqueza, aunque el segundo también destrucción natural), con la bandera del país, que tiene los siguientes colores: azul (representa el cielo), blanco (representa la paz) y verde (representa los campos de cultivo). Dos finas líneas rojas delimitan las franjas, y simbolizan la sangre derramada. También tiene la media luna (símbolo del Islam, pero aquí simboliza el territorio autónomo de Karakalpakstán) y doce estrellas, una por cada provincia que conforman el país. 

Mejor ver el escudo y la bandera en colores. 




Fuente: escudosybanderas.es


Fuente: worldflags.es

A ambos lados del camino que conduce al monumento, estanques de agua con surtidores (un total derroche acuático), donde el número tres vuelve a aparecer, ahora con tres "pilas" en cascada. 


Entramos en la plaza, ahora cubierta de árboles que aportan una relajante sombra, sombra que va buscando nuestro guía Oyott continuamente, y bajo ella nos cuenta las historias o leyendas o responde nuestras preguntas o sencillamente nos espera mientras realizamos las fotografías. Estos árboles fueron talados frente al edificio del Senado, supongo que tanto por una cuestión de seguridad como por la de disfrutar de vistas de la ciudad y de los desfiles y eventos cuando se produzcan, aunque han plantado otros que supongo no tendrán un mayor crecimiento a lo alto porque no tiene sentido cortar unos para plantar otros que tendrán las mismas consecuencias. 


Continuamos el paseo por la plaza y terminamos de entender porqué en el tour se mencionaba como visita las fuentes de la ciudad, están la mayoría concentradas en esta plaza y su parque. 


Seguimos paseando por la plaza hasta llegar hasta el Memorial de la Segunda Guerra Mundial, que consta de varias partes. Hay dos corredores abiertos y enfrentados, realizados en mármol y madera, con unas columnas de madera labrada -típicamente uzbekas en construcciones-. Son dos pabellones impolutos e impresionantes, donde en la pared de mármol hay unos nichos en los que cuelgan unas placas metálicas y doradas con los nombres inscritos de los soldados uzbekos que murieron en la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente 400.000 (creo recordar que estaban clasificados por el lugar de origen). 




En medio de los corredores un camino también de mármol, rodeado de cuidada vegetación, vegetación que siempre está atendida principalmente por mujeres, sacando hierbas malas, cuidando las plantas o las flores. 


El camino conduce a la imponente estatua de una madre que llora la pérdida de sus hijos, el Monumento al Dolor de las Madres. El dolor y la tristeza en la cara de la madre es abrumador, su mirada está perdida, sus manos entrelazadas buscando la paz…es un monumento que se repite en casi todas las ciudades pero es aquí donde nos ha parecido más desgarrador por la destreza realística del autor, que plasma el sentimiento de pérdida de una madre. 




La llama perpetua recuerda a los muertos. 


Sin entrar mucho en detalles, durante nuestro paseo hemos realizado nuestro primer cambio de moneda, y no lo hemos hecho en un banco, ha sido en el mercado negro (en este caso especial), a un cambio de 1 $, 3.500 soms (el cambio oficial estaba a 2.600 soms); cambiamos 100 $, y tenemos de repente un fajo tremendo de billetes en nuestras manos, ya que todo va en billetes de 1.000 (de esto ya teníamos constancia, pero una cosa es saber y otra ver la barbaridad con la que hay que cargar, así que cambiar mucho dinero a la vez tiene poco sentido, porque se necesitaría una mochila especial, no por una cuestión de seguridad, por una cuestión de espacio).